viernes, 7 de enero de 2011

Ramdom I

Las manecillas del reloj avanzan lentamente. Intenta no pensar en algo, tarde o temprano te olvidarás que estas evitando pensar y al intentar recordarlo, lo pensarás y menudo fracaso.
Si no entendiste lo anterior deberías intentar no pensar un momento en cualquier cosa, digamos que en "Tigres Blancos".

Tic tac tic tac, se escuchan la algarabía de los niños afuera. Si, arman demasiado alboroto pero son felices así.

A veces es más sencillo dejar que las palabras fluyan, a veces es más sencillo reprimirlas. Soy consciente que tarde o temprano saldrán de su encierro.

Se descubre otra vez la quietud en parque. Las voces infantiles las percibo distantes, como si hubiese entrado en otra dimensión, mi dimensión, donde los pensamientos brotan a borbotones, los arpegios rotos son la música de fondo.




Las aves trinan alegremente, inundando todo a su alrededor de felicidad. He salido de mi trance. He vuelto a este mundo.

He empezado a llover, suavemente, pero las cosas grandes siempre han sido pequeñas alguna vez. He de irme, no quiero mojarme y resfriarme. Mi alma es libre, pero atada a este cuerpo frágil.

Me incorporo de un salto. Suficiente aire fresco por hoy. Las aves han partido a sus refugios y yo tengo que imitarlas.

Regreso sobre mis pasos, los niños se han ido ya a sus hogares. Benditas las madres abnegadas que siempre están pendientes de ellos. Me pregunto que es lo que los motiva a tal sacrificio, a cumplir tal responsabilidad. Quizás ya se la respuesta, quizás nunca la hallaré. Esto se me hace monótono. Adiós

No hay comentarios:

Publicar un comentario